marzo 5, 2020 irene

¡Socorro! Mi pelvis necesita ayuda

Has llegado hasta aquí seguramente después de leer toneladas de información sobre el suelo pélvico y el dolor pélvico crónico y, sin embargo, lo más seguro es que después de todo te sigas preguntando ¿y entonces qué me ocurre?, ¿cuál es mi diagnóstico?, ¿por qué tengo este dolor? Muchos de los pacientes que llegan a mi consulta manifestando dolor pélvico han peregrinado por un sin fin de especialidades (ginecología, urología, traumatología, unidades del dolor, etc.) y siguen haciéndose estas mismas preguntas. Lo primero que quiero que sepas es que la información que tengas sobre el dolor juega un papel importantísimo en su tratamiento.

dolor_pelvico_coruña

Empecemos por el principio…
El dolor pélvico no es una enfermedad ni es para toda la vida, es un síntoma de que algo no va bien y puede ir acompañado de otros como: espasmos, quemazón, picor, urgencia miccional o defecatoria, problemas sexuales, etc. Cuando un Fisioterapeuta te dice que tienes dolor porque tienes una “disfunción del suelo pélvico” no significa que tu suelo pélvico esté defectuoso ni que tus músculos estén funcionando mal. Cuando utilizamos el término “disfunción” normalmente nos referimos a que la musculatura (o algún otro tejido) del suelo pélvico está funcionando de una manera “diferente” (ni bien ni mal) a cómo debería. En el caso del dolor pélvico, yo diría más bien que el tejido realiza su función, pero trabajando en exceso para intentar “protegerte” de algo que tu cerebro a interpretado como una situación de peligro. El cerebro te manda señales de dolor para que prestes atención a la zona y soluciones el problema, esa es la VERDADERA FUNCIÓN DEL DOLOR.
Un error muy común es pensar que toda la culpa del dolor pélvico se debe a los tejidos (músculos, ligamentos, articulaciones, etc.) o a los órganos pélvicos (vejiga, intestino, próstata, útero/ovarios) ya que ellos normalmente se curan en 3-6 meses. Por tanto, cuando hablamos de dolor de larga evolución (más de 6 meses) fijarnos sólo en esto NO ES SUFICIENTE. Entonces… ¿qué más tenemos que tener en cuenta?

¡EL SISTEMA NERVIOSO Y EL CEREBRO!
Entender esto es EL PRINCIPIO DE TU RECUPERACIÓN.

 

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Las últimas investigaciones nos dicen que cuanto más sabe el paciente sobre el dolor y cómo funciona, más fácil es que se encuentre mejor. ¡Así que te animo a que sigas leyendo!
Hablemos entonces de cuáles son los motivos por los que tu dolor puede persistir a pesar de no haber daño en los tejidos:

  • Tu SISTEMA NERVIOSO está completamente en ALERTA debido a un dolor continuo, y cualquier estímulo lo interpreta como dolor (el roce de la ropa interior, sentarte, etc.)
  • MIEDO.
  • PREOCUPACIÓN.
  • ANSIEDAD.
  • Frustración tras varios TRATAMIENTOS FALLIDOS.
  • Escuchar diversas teorías sobre el origen del dolor. Es muy común que tengas tantas explicaciones a tu problema como especialistas a los que hayas consultado.
  • ESTRÉS.
  • FALTA DE APOYO.
  • Pensamientos y creencias previas de la persona acerca del dolor y de lo que está ocurriendo en su cuerpo.
  • CAMBIOS A NIVEL DEL CEREBRO Y MÉDULA ESPINAL, como respuesta a un dolor persistente.
  • Cambios en los tejidos.

Quizás nunca habías llegado a pensar que este tipo de motivos podrían influir tanto en tu dolor… y la verdad es que cuanto más tiempo tardes en gestionarlos, tu cerebro y tu sistema nervioso se volverán más insistentes en proteger “esa zona” provocándote un verdadero “quebradero de cabeza en la pelvis”.

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El contenido de este blog en ningún momento pretende sustituir la valoración, diagnóstico o tratamiento de un especialista. Te recomiendo que busques siempre el asesoramiento individualizado de un profesional sanitario que pueda ayudarte. La difusión de esta información se realiza únicamente términos de educación, prevención y promoción de la salud.

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